Discurso de Salvador Fernández Moreda a los alumnos del Santiago Apóstol

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Discurso de Salvador Fernández Moreda a los alumnos del Santiago Apóstol

El que fuera Presidente de la Diputación de A Coruña, D. Salvador Fernández Moreda, intervino en la entrega de diplomas a los alumnos de 5º curso del Instituto Santiago Apóstol de Buenos Aires.

Compartimos por su interés el discurso que dirigió a los egresados 2018:

 

“Hoy es un día importante en la vida del Colegio y en vuestras vidas.

Una promoción más sale de las aulas del Santiago Apóstol y un grupo de alumnos finaliza una etapa en su camino formativo, su cursus honorum, que les permitirá, en un futuro próximo, integrarse en la sociedad y en el mercado laboral, con los conocimientos y valores necesarios para ser buenos ciudadanos y buenos profesionales.

A lo largo de vuestra vida, con un mundo en continuo cambio, tendréis que actualizar permanentemente vuestros conocimientos, es una exigencia del mundo laboral; los valores, sin embargo, son intemporales y permanecen inmutables: el ser honrado y honesto tanto en vuestra vida pública como privada; el valor del trabajo y del esfuerzo, la solidaridad, la defensa de la libertad, los derechos individuales, la igualdad entre hombres y mujeres… son valores que os acompañarán siempre a lo largo de vuestra vida.

Este Colegio tiene como rasgos distintivos no solo la calidad de sus programas educativos y la educación en valores sino que también, al mismo tiempo, da cumplimiento a lo que es el núcleo fundacional del Centro: el conocimiento y difusión de la lengua y la cultura gallega y, por extensión, la cultura española.

Algún día vuestra generación estará llamada a ser la que asegura el futuro de vuestra nación; formaréis parte de sus clases medias y dirigentes y orientaréis, con vuestro trabajo, opiniones y  decisiones, el rumbo de este país.

Sé por los valores que se transmiten a los colegiales que seréis unos ciudadanos libres, amantes de la libertad y la democracia, defensores de sus derechos y servidores de sus deberes, con amor y respeto a Galicia y España, lo que permitirá en el futuro mantener e incrementar, en beneficio mutuo, las sólidas y profundas relaciones de todo tipo que ambos países mantienen.

Existe un cuadro en las dependencias del Centro Galicia en este edificio con un gran valor sentimental y una gran carga simbólica. El cuadro se llama “A derradeira leición do mestre”: la última lección del maestro. Si me permitís os recordaré la última lección del colegio.

El 11 de noviembre de 1987 estuve aquí viendo las obras de este edificio. Me las mostró orgulloso Álvaro Campos, entonces presidente del Centro Gallego y directivo del Centro Galicia. Me habló de que aquí estaría un colegio. Personalmente, lo vi todo muy en el aire. Luego me enteré de que este había sido uno de los objetivos fundacionales del Centro Galicia cuando se creó en 1979 como fusión  de los Centro de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra; propuesta que había planteado un gran hombre, como dice el himno gallego bo e xeneroso, con una gran visión de futuro sobre lo que debería ser el legado de la emigración a la sociedad argentina: Darío Lamazares.

En 1979 era un objetivo fundacional, poco más que un sueño casi irrealizable. Pasaron 19 años hasta que ese sueño fue una realidad: en 1998 el Colegio inició su andadura.

La última lección del colegio está contenida en los cimientos y paredes de este edificio: no fue un milagro del cielo, ni fruto de la obra de un filántropo rico. Como decía Lamazares, fue el fruto sagrado de la voluntad de un grupo de gallegos.

Esta es la gran lección que encierra este edificio: podéis soñar, podéis poneros metas ambiciosas. Todo es posible cuando existe la férrea voluntad de conseguirlo.

Finalizo pidiéndoos que recordéis con cariño, a lo largo de vuestra vida, el colegio, a vuestros compañeros y profesores.

Al Centro Galicia y a la Fundación Galicia-América les agradezco, como ciudadano, su trabajo que mantiene viva y presente en la sociedad argentina nuestra cultura y nuestros valores. Es, sin duda, el mayor legado que la emigración puede dejar para el futuro en Argentina.”